El día en que Cáceres dejó de ser Villa

EL DÍA EN QUE CÁCERES DEJÓ DE SER VILLA

 

En la muy noble y leal Villa de Cáceres, a ocho días del mes de octubre de mil ochocientos ochenta y un años, dos reyes, Alfonso XII de España y Luis I de Portugal, tuvieron una cita con la historia. Las continuas discordias que enfrentaron a los dos reinos durante siglos se olvidaron en ocasión tan propicia como inaugurar oficial y hermanadamente la línea de ferrocarril que uniría en adelante lo que el pasado se empecinó en mantener separado. Lo hicieron en esta Villa, recogiendo el afecto de unas gentes no siempre afines a monarcas y príncipes castellanos, mucho menos a los vecinos portugueses.

Cuando se cruzaron los discursos de rigor, se cuenta que la Villa murió en el del español, que fugaz y erróneamente la citó no como tal, sino como Ciudad. Un perspicaz y despierto alcalde, Lesmes Valhondo y Carvajal, aprovechó oportunamente el fallo regio para dar por sentado el nuevo nombramiento, asegurándose que el propio rey no se desdijera pasadas las celebraciones.

¡Cáceres, Ciudad! – pensaría el edil.

Antigua estación de trenes situada en donde actualmente se levanta el barrio de los Fratres (tomada de www.fotosantiguasdecaceres.es)

Un monarca no comete errores… – diría el alfonsino.

Para la historia quedó esa Villa eterna. Maltraviesa, romana, almohade, leonesa… De recio abolengo, banderías y aventuras indianas estampadas en cada rincón, los nuevos tiempos y el ferrocarril harían olvidar recuerdos grabados en piedra en la prieta y aquilatada Vetusta del Sur, como algún día la llamó, no muy amablemente por cierto, el escritor Leopoldo Alas Clarín, que bien dedujo el apodo nada más respirarla… los mismos aires, quietos y enseñoreados, de la Vetusta por la que paseaba la Regenta.

El despiste real, no obstante, fue más bien invención de los mentideros de la ya nombrada ciudad. Al menos pasó inadvertido para los presentes, incluido el alcalde, pues ningún cronista de aquellos años, con el insigne Publio Hurtado un paso por delante, la recogió en ningún documento.

 

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