¡Id, pues con Sol is!

¡ID, PUES CON SOL IS!

 

Las casas del Maestre…, sino que su fachada erigió el emblema del Sol, y alrededor suyo el lema “Con sol fueron y volvieron y la batalla vencieron”, que nos recuerda el origen de los Solís.

Reza la leyenda que tras una victoriosa jornada contra el musulmán, el rey don Pelayo creyó que la batalla mejor terminaría si se derramaba la última gota de sangre del enemigo, que ya se batía desordenadamente en retirada. Mandó a un capitán suyo que, con tropa a su mando, fuera tras ellos, diciéndole:

Bien vengáis, que con Sol is.

Horas de luz quedaban para rematar la victoria y no dejar, de aquella manera, que el moro se repusiera y volviera a plantar lucha.

Antes que el Sol se perdiera en la noche, volvió el encomendado a la tienda real, dando noticia al monarca que la partida había sido de su agrado y en los caminos yacía aniquilado el último de los combatientes del Corán.

En señal de recuerdo y gratitud por tan aventajado episodio, puso don Pelayo al capitán el sobrenombre de Solís. Y del legendario capitán provendrían los Solís cacereños.

Debió ser alta y fuerte la torre de las casas del Maestre, pues no sólo defendía el hogar sino que, por su situación, también lo hacía ocasionalmente de la Puerta Nueva. No es cierto, según la creencia, que de esta torre saliera el Arco del Adarve para comunicarla con la cercana Torre Nueva, luego de los Púlpitos, donde la tradición dice que se encontraba el Maestre Gome de Solís presenciando el célebre juego de cañas cuando se produjo el incidente entre el Clavero y sus familiares. Y no lo es porque tal Arco es muy posterior, justo tres siglos después de aquellas bodas, de 1764, y estos solares ya figuraban en el patrimonio de los Mayoralgo.

Estas Casas del Maestre, con su patio porticado repartiendo y aireando las estancias de sus dos plantas, la de abajo o de día y la de arriba o de noche, con su jardín privado y un pequeño aljibe que recogía y almacenaba las aguas de lluvia, un buen día de mediados del siglo XV decidió abandonarlas el segundo de los hijos de Diego de Solís y de Leonor de Noroña, llamado Gome, para buscar mejor fortuna tomando camino de la corte castellana.

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